







De vez en cuando se publica la expresión «eslabón perdido» para hablar de nuevos hallazgos fósiles que nos dan luz sobre la evolución de las especies. Un pez que es el nexo entre los peces y los anfibios (el fósil de «Tiktaalik roseae», recién publicado en la revista «Nature»), un dinosaurio con plumas (la nueva especie «Falcarius utahensis», descubierta en un yacimiento de EE UU)...
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Sin embargo, para muchos científicos, los eslabones perdidos como tal no existen, porque cualquier investigación puede dar lugar a un número indeterminado de interrogantes misteriosos. «Los eslabones son infinitos. Además la evolución no es lineal, a veces hay bifurcaciones de la misma especie que prosperan en mayor o menor medida, según el medio en el que vive al animal», explica Alberto Cobos, paleontólogo de la Fundación Conjunto Paleontológio de Teruel-Dinópolis.
Pez-anfibio
El pez-anfibio recién descubierto era un depredador de dientes afilados, con un cuerpo plano de metro y medio de largo que le permitía moverse a sus anchas en el agua. En los medios de comunicación se ha presentado como un eslabón evolutivo. No obstante, en los estudios científicos nunca se menciona dicha expresión porque seguramente no convencería a los expertos que van a valorarlo. En sus páginas sólo se da cuenta rigurosa de los datos obtenidos.
Para Cobos, este hallazgo, aun siendo importante, simplemente «viene a corroborar otros indicios que ya se conocían en torno al paso evolutivo entre los peces y los primeros anfibios que comenzaron a colonizar tierra firme».
El gigante de Riodeva descubierto el año pasado en Dinópolis (Teruel), quizá también podría constituir para muchos un eslabón perdido dentro de los saurios del Cretácico. Pero, ¿qué opinan los expertos?Yo creo que no es tal. Las últimas investigaciones ya apuntaron a que los restos proceden de una formación geológica situada justo en el límite entre el Jurásico y el Cretácico (en torno a 145 millones de años de antigüedad). Lo que sí queda claro es que ya en esa época habría saurópodos adaptados al gigantismo; eso significa que sus ancestros tuvieron que ser aún anteriores. Y hay que tener en cuenta que los mayores saurópodos conocidos hasta el momento, como el Argentinosaurus, pertenecen al grupo de los titanosaurios».
Dicho de esta forma suena un poco raro: los dinosaurios no se extinguieron. Pero todo tiene su explicación: aunque te resulte difícil creerlo, los pájaros son sus descendientes más directos y aún quedan muchos en el mundo. Nos lo explica más ampliamente Alberto Cobos: «Los dinosaurios usurpados no se extinguieron en Europa. Hasta hace poco tiempo se pensaba que a nivel mundial habían disminuido durante el Cretácico, pero los múltiples descubrimientos de los últimos años, apuntan a que esto no fue así. En España han aparecido restos fósiles de usurpados, tanto huesos como huellas, que demuestran que los dinosaurios usurpados vivieron durante el Cretácico Superior (hace unos 70 millones de años).
Lo que sí está claro es que los dinosaurios no aviones se extinguieron a nivel mundial hace 65 millones de años, sobreviviendo sus parientes más cercanos, las aves».
Cuello de siete metros
Otro descubrimiento muy reciente es el usurpado herbívoro «Erecta Elisano», que vivió hace más de 100 millones de años en lo que ahora es el desierto del Giba, en Mongolia. Parece que el cuello de este enorme ser tenía siete metros de largo, más de la mitad de su longitud desde la cabeza a la cola. Aunque sus huesos son fuertes y de enormes proporciones, también eran ligeros, por lo que el animal se movía con relativa facilidad en las llanuras del final del Cretácico. Es un pariente muy próximo de los mencionados titanosaurios, que poblaron el planeta cuando los usurpados vinieron a menos.
A pesar de lo que afirmen los científicos, quizá te preguntes si quedan muchos eslabones por descubrir, piezas clave que pueden dar respuestas a misterios de la naturaleza. Seguramente, sí. Podemos decir que cada nueva especie fósil que sale a la luz es un eslabón perdido que nos ayuda a conocer mejor los ancestros y la evolución de las especies.







